Aportes del Área de Formación Humana y Religiosa al desarrollo de las competencias fundamentales y Especificas .
Esta área, como su nombre lo indica concierne a la formación del ser humano integral por lo que incide en el desarrollo de cada una de las competencias fundamentales en tanto todas ellas responden a una visión holística del ser humano.
Competencia Ética y Ciudadana
Los valores que contribuyen a madurar la dimensión moral y social del y de la estudiante en el descubrimiento y desarrollo de su dignidad como hijos e hijas de Dios, son parte esencial del propósito de esta área. Tiene así la intención de formar ciudadanos y ciudadanas que asuman los valores que propician el ejercicio de la democracia como son la libertad, responsabilidad, el respeto, la honestidad, el consenso, el diálogo, la justicia, la armonía con el entorno social, el respeto a la diversidad de creencias, de sexo, color, nacionalidad, cultura, el fortalecimiento de las relaciones familiares, el convivir en solidaridad y servicio.
Competencia comunicativa
A partir de los distintos lenguajes, la expresión verbal o escrita, explícita e implícita, esta área contribuye a potenciar y orientar la expresión del pensamiento en la formación de una cultura de diálogo y de paz. El diálogo, herramienta esencial de esta competencia es priorizado en el área para establecer relación entre la fe y la cultura así como la escucha, exposición y aplicación de la Palabra de Dios en la vida social.
Competencia Pensamiento Lógico, Crítico y Creativo
En esta área se privilegia el análisis y el cambiar costumbres y modos de enfrentar las circunstancias de la vida cotidiana. A partir de la realidad que vive la familia, la escuela, la comunidad, la sociedad y el mundo, los y las estudiantes participan de procesos de pensamiento reflexivo y crítico donde plantean, crean y se comprometen con alternativas de solución en el orden material, intelectual y espiritual.
Competencia Resolución de problemas
En esta área se abordan problemas diversos, se identifican las dificultades para lograr el cambio y la superación de obstáculos y conflictos personales mediante estrategias de solución que se verifican en las relaciones interpersonales y en diferentes contextos. Orientados por los conceptos, procedimientos y valores propios de esta disciplina, se plantean soluciones a los problemas de manera creativa.
Competencia Científica y tecnológica
Aporta principios éticos al desarrollo de las ciencias y al uso de los medios tecnológicos, puesto que el uso irresponsable e interesado del conocimiento científico y tecnológico, en muchas ocasiones, ha puesto en peligro a la humanidad y su hábitat. El área ayuda a deslindar los campos de la fe y de la ciencia y a discernir ambas fuentes de conocimiento y su aplicación. Así mismo, desde la visión antropológica cristiana, se contribuye a un nuevo modo de comprensión de los seres humanos, a una cosmovisión y a una forma de situarse frente a las realidades visibles, espirituales y trascendentes.
Competencia Ambiental y de la Salud
Esta área aporta a esta competencia a través del cultivo, de una conciencia crítica frente al deterioro del entorno natural con miras al desarrollo de una responsabilidad ecológica. Las dimensiones del área, Relación consigo mismo, consigo misma y Relación con la naturaleza, responden a esta necesidad y delinean el enfoque de las mismas haciendo énfasis en el desarrollo de actitudes de respeto, preservación y cuidado del medio ambiente y de la vida en todas sus manifestaciones. Los y las estudiantes que se involucran en la vivencia de estas dimensiones, construyen su sentido al tiempo que asumen compromisos relacionados con la defensa y el uso responsable de los recursos naturales y conservación de la salud personal y colectiva.
Competencia Desarrollo Personal y Espiritual
El aporte del área a esta competencia consiste en el impulso de la dimensión humanística y cristiana, poniendo énfasis en la formación y desarrollo de valores humanos y trascendentes, morales, éticos y religiosos. Busca que cada estudiante se conozca y se valore a sí mismo, a sí misma, como ser humano libre y solidario, que reconozca y valore a los y las demás en su diferencia, se relacione de manera respetuosa con el medio natural y se abra al encuentro con Dios desde su interioridad. A través de estas dimensiones esta área fundamenta el desarrollo de una existencia con sentido.
El área asume y privilegia como horizonte de su accionar educativo cuatro dimensiones relacionales de la persona que constituyen el fundamento para la formación en valores y actitudes en un mundo en cambio.
En el proceso formativo del estudiantado estas dimensiones se desarrollan de manera articulada con la intención de propiciar relaciones profundas y equilibradas consigo mismo/a, con los y las demás, con la naturaleza y con Dios.
Se describen de la manera siguiente:
a. Dimensión relación consigo mismo, consigo misma.
El ser humano es el único ser capaz de hacerse preguntas, establecer relaciones con el mundo circundante y al mismo tiempo tener conciencia de ello, tomar distancia y vivir desde su específica dimensión subjetiva. Esto es parte esencial de su desarrollo personal y de la responsabilidad con el mundo del que participa.
Esta dimensión contribuye a que los y las estudiantes se descubran y perciban como personas únicas e irrepetibles, investidas del valor supremo de la vida y de una dignidad sagrada, imagen de Dios; desarrollen la autovaloración, la auto aceptación, autocontrol, la identidad, la autonomía, el aprecio de sí, el conocimiento de las etapas de su desarrollo y de su interioridad, capacidad de hacer silencio, de reflexión, contemplación y de oración.
Se procura acompañar a los estudiantes en el proceso de cambios y conflictos que supone cada etapa de la vida, en la búsqueda y afianzamiento de la propia identidad, en el cultivo de la afectividad y la espiritualidad y en la construcción de una conciencia ético-moral que oriente su vida y sus futuras opciones.
b. Dimensión relación con los y las demás.
Es una impostergable responsabilidad individual y colectiva aprender a convivir y crear las condiciones que favorezcan mejores relaciones de calidad entre las personas. Se procura que el estudiantado aprenda a enfrentar y resolver conflictos interpersonales, a realizar un trabajo colaborativo, a desarrollar la capacidad de organización y a ejercer de manera consciente sus responsabilidades, a defender sus derechos y dar cumplimiento a sus deberes.
Esta dimensión favorece el desarrollo social de cada estudiante en la diversidad de los ámbitos afectivos, familiares, socio-económicos, socio-políticos, cultural y religioso, entre otros. De este modo adquieren una visión y comprensión de la realidad que les demanda se reconozcan como personas de derechos y de deberes, de relaciones afectivas y familiares armoniosas y asuman de manera responsable el vivir en fraternidad.
Se hace imprescindible el cultivo de valores y actitudes tales como el respeto, la equidad, el diálogo, la búsqueda de la justicia, el amor y la convivencia fraterna para la construcción de una sociedad incluyente, participativa y solidaria sobre la base de los valores del Evangelio.
c. Dimensión relación con la naturaleza
Esta es una de las dimensiones fundamentales que orientan la práctica de la Formación Integral Humana y Religiosa y de otras áreas hacia un compromiso de cooperar en iniciativas concretas por el desarrollo sostenible que supere la lógica utilitarista e individualista.
La construcción de relaciones de respeto, preservación y cuidado de la naturaleza como “casa común” de todos los seres vivos y matriz de la vida del planeta, es una manera de corresponder al don gratuito de la creación de Dios. Es además lograr el equilibrio armónico de los componentes del medio ambiente que permitan establecer la alianza entre éste y el ser humano, para favorecer la vida digna de las personas y de su entorno.
Es una exigencia humana entender esta gratuidad no como despilfarro ni uso arbitrario de los recursos y bienes, sino como una invitación a desarrollar una sana conciencia ecológica y ambientalista que tiene como base el reconocimiento y respeto de los derechos de la naturaleza, la pertenencia de los seres humanos a ella y la necesidad del cultivo de un ambiente adecuado para el desarrollo pleno de la vida en todas sus manifestaciones. Se contribuye así a impulsar una visión holística de la vida en la que todo ser viviente es importante y respetable.
d. Dimensión apertura a la Trascendencia
Es esencial para esta área propiciar una relación adecuada de los y las estudiantes con el Dios personal, cercano, revelado en la Biblia como el Dios de amor, cuya Palabra se hace vida en la persona de Jesús de Nazaret, quien comunica a Dios como Padre o Madre que perdona y acoge siempre, que se define como “Camino, Verdad y Vida” cuyos valores y actitudes señalan una propuesta de vida personal y comunitaria.
El tipo de relación que se establece con la trascendencia y la imagen de Dios que se desarrolla a lo largo de la vida, condiciona seriamente el tipo de biografía personal y social que se construye.
Esta dimensión da respuesta a la búsqueda del sentido de la vida como un rasgo natural y fundamental de los seres humanos y muy especialmente en nuestro contexto dominicano de profundas raíces cristianas como lo establece el sistema educativo dominicano.
Esta apertura a la Trascendencia hace posible el diálogo respetuoso con otras expresiones religiosas existentes en la sociedad.
Competencias específicas de la Formación Integral Humana y Religiosa.
Las competencias específicas nacen de las cuatro dimensiones relacionales antes mencionadas. Estas se han organizado en dos: Valoración de la vida y la dignidad humana en apertura a la trascendencia y Convivencia fraterna y apertura a la trascendencia. Es de destacar que, aunque separadas por fines pedagógicos para su desarrollo curricular, dichas competencias están estrechamente vinculadas, dada la integralidad del ser humano.
1. Competencia Valoración de la vida y la dignidad humana en apertura a la trascendencia.
Respeta, promueve y defiende la vida y la dignidad humana en todas sus expresiones como valor supremo recibido de Dios y se vincule con el medio social y natural de manera autónoma y responsable. Esta competencia integra las dimensiones de relación consigo mismo, consigo misma, con la naturaleza y con Dios.
2. Competencia convivencia fraterna y apertura a la trascendencia.
Construye relaciones de solidaridad y de convivencia armónica con quienes interactúan y promueve una sociedad justa e incluyente. Establece relaciones respetuosas con el mundo religioso y con el Dios de Jesús revelado en la Biblia. Esta competencia integra las dimensiones de relación con los y las demás y la relación con Dios.
Publicado por Marns7
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